martes, 10 de enero de 2017

DOS TAPICES ROMÁNICOS

El tapiz es uno de los objetos más antiguos que puede considerarse mueble decorativo. De él se hacía uso para cubrir vanos, paredes y suelos, para abrigarlos en tiempo frío.
Lo más probable es que los primitivos tapices fueran simplemente paños gruesos colgados de las paredes (como cortinajes) o extendidos en el suelo (como alfombras). Con el tiempo, fueron incorporando decoración y materiales caros (oro, plata, seda), convirtiéndose en objetos suntuarios y en auténticas obras de arte.
Las colgaduras bordadas despertaron muy pronto la codicia de las iglesias y edificios románicos más opulentos. La mayoría de estas colgaduras se han perdido debido al deterioro de los materiales con los que fueron realizadas pero los ejemplos conservados nos remiten a un mundo delicado, más cercano a la miniatura que a la pintura mural.
 Dentro del trabajo textil del siglo XI, el ejemplo mejor conocido es el tapiz de Bayeux. Otra pieza importante es El Tapiz de la Creación en Gerona, realizado en punto de cadeneta con lanas de colores sobre un tejido de lino. Los atuendos eclesiásticos y las cortinas del altar son también ejemplos conservados de telas románicas. Los tejidos más apreciados en Europa central no fueron los producidos por artesanos locales, sino los importados del Imperio bizantino, la España musulmana  y el Oriente Próximo.
Vamos a ver dos de ellos:


EL TAPIZ DE LA CREACIÓN


 El Tapiz de la Creación. 

Es la pieza capital y más conocida de la Catedral de Girona. Se le denomina “de la Creación” por el tema de la parte que se conserva y que podemos visitar en el museo.
Se trata de un paño de 4,70 x 3,65 metros que, podría haber tenido unas dimensiones originales de el doble de lo que queda. 
El origen del tapiz es incierto, no se sabe cuando apareció en la catedral, siendo, la primera alusión escrita del mismo del siglo XVI, por motivo de una visita del Emperador Carlos V, en la cual se narra que le gustó tanto la pieza, que volvió a la catedral solo para contemplarla. 
 Tampoco se sabe seguro su finalidad, unos piensan que era un baldaquino del altar mayor, otros que lo usaban para decorar alguna parte del templo en fiestas señaladas, incluso hay quien opina que se usó como alfombra para un importante concilio que se celebró en la catedral a finales del siglo XI.


Aunque se le llame tapiz, en realidad no lo es, se trata de una pieza de sarga de lino bordada con hilos de lana de colores con una técnica llamada “pintura a la aguja” o “punto de figura”, un tipo de bordado en punto de cordoncillo, aparecido en la Edad Media, con el que los hilos resiguen la silueta de la figura diseñada, o la llenan completamente, dándole la apariencia de un tapiz. Se data entre el siglo XI y la primera mitad del XII y el taller de donde salió no se sabe, tal vez del sur de Francia o tal vez en la misma zona de Girona.
Hay quien opina que es posible que el Tapiz de la Creación fuera realizado por las monjas benedictinas del monasterio femenino de Sant Daniel (noroeste de Girona) fundado en el siglo XI por Ermesenda de Carcasona (c. 975-1058), condesa consorte de Barcelona, Girona y Osona..
 

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Esquema de las partes de que consta el tapiz.

Para entender mejor la iconografía, disposición y significado del tapiz debemos remitirnos a la idea medieval de que Dios era el Gran Creador del Universo, cuyo centro era la Tierra, alrededor de la cual estaban los siete cielos (el aire, el éter, el firmamento -con los cuerpos celestes-, el espacio ígneo, el cielo de los ángeles y el cielo de la Trinidad). También nos remitimos a los manuscritos iluminados que extendieron por toda Europa las imágenes del Génesis bíblico, como el de Viena, proveniente de la Siria del siglo VI, o el Cotton Genesis, de la Alejandría del siglo IV o V. Imágenes de las que bebe el Beato de Liébana.



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La parte del tapiz que queda actualmente está formada por tres ciclos iconográficos: El Génesis, los Elementos Cósmicos y la leyenda de la Vera Cruz de Santa Elena., todo alrededor de la figura de Cristo Pantocrátor.
La estructura es un círculo central dentro de un rectángulo, que, a su vez, está rodeado por unas franjas.



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El centro del tapiz es la figura del Pantocrátor, un hombre joven y sin barba (representación poco habitual).Su rostro no presenta la severidad típica del Pantocrátor sino que su mirada es benigna, probablemente debido a que la representación de sus ojos, celestes con un enorme iris. 
 Se representan tambien los atributos apocalípticos, de clara influencia bizantina,y al fondo, la inscripción litúrgica REX FORTIS (Rey valeroso).
 En su mano izquierda, un libro abierto, con el texto S/CS D/S (Sanctus Deus). Él se encuentra dentro de una rueda, de un círculo, que tiene una inscripción: DIXIT QUOQUE DEUS FIAT LUX ET FACTA EST LUX – “Y Dios habló: ¡Que se haga la luz! Y la luz se hizo” 



La imagen puede contener: una persona

A su alrededor hay ocho escenas radiales, formando un círculo, que narran el Génesis, desde la creación del mundo hasta la creación de Eva. Podemos trazar una raya imaginaria horizontal que parta el círculo en dos, a la parte de arriba estarían los primeros días del Génesis 





 
Escenas 2 a 6 

Donde aparecen dos angeles:el de la luz y el de las tinieblas y una paloma con nimbo crucífero en medio: El espíritu de Dios, con forma de paloma y la inscripción Spiritus Dei ferebatur super aquis - El espíritu de Dios sobrevolará las aguas.


 

Detalle del Angel de la Luz




 A continuación,aparece la creación del firmamento: con la inscripción Fecit Deus firmamentum in medio aquarum - Dios creó el firmamento en medio de las aguas.
Y la separación de las aguas: con la inscripción Fecit Deus firmamentum in medio aquarum - Dios creó el firmamento en medio de las aguas.
 La creación de los animales y el hombre (escenas 7, 8 y 9), están en la parte de abajo



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Denominación de cada una de las zonas


 
Adán en el momento de nominar a los animales y Eva saliendo del costado de Adan y acercandose al arbol:Lignus pomiferus 
 En la rueda, la inscripción: † IN PRINCIPIO CREAVIT D(EV)S CELV(M) ET TERRAM.
Adán buscando otro hombre entre los animales del Paraíso y la inscripción Adam non inveniebatur similen sibi - Adán no encuentra a nadie similar a él.




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Eva saliendo del costado de Adán y la inscripción Inmisit Dominus soporem in Adam et tulit unam de cosis ejus - Dios dejó dormido profundamente a Adán y tomó una de sus costillas. En el árbol del conocimiento hay la inscripción Lignum pomiferum - Árbol frutal.


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Creación de los peces y las aves, con las inscripciones Volatilia a coelis y Cete grandia - Las aves del cielo y grandes ballenas




Detalle de las aves


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La transición del círculo central al rectángulo deja cuatro espacios triangulares en los que están bordados los cuatro vientos cardinales, representados como jovenes desnudos imberbes, con alas en la espalda y en los pies, soplando cuernos y cabalgando encima de botas de cuero, que ya se ven representados, en los sarcófagos paleocristianos. 



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Representación del viento del "Septentrio" (norte)


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 Domingo, con un hombre coronado de fuego sobre una cuadriga y con la inscripción Dies Solis -
Uno de los cuatro ríos del Paraíso, con el símbolo de un hombre bañándose y con una ánfora.
Alrededor del rectángulo, hay unas franja con diferentes escenas que representan el paso del tiempo: en la parte horizontal superior está el año en el centro, representado por un anciano con barba que lleva debajo del brazo la rueda del tiempo y a su lado las cuatro estaciones, representadas como escenas agrícolas.

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Mayo y Junio con sus respectivas labores agrícolas




En la franja horizontal inferior está el tercer ciclo del tapiz, con la leyenda del encuentro de la Vera Cruz por Santa Elena. Está muy deteriorada. La historia fue muy popular en la Edad Media, y hay una versión en la Leyenda Aurea de Iacobus de la Voragine, escrita en el siglo XIII.  

 

Detalle de la Vera Cruz y Santa Elena: la ciudad de Jerusalen.




EL TAPIZ DE BAYEUX 



TAPIZ DE LA REINA MATILDE O TAPIZ DE BAYEUX

Anónimos artesanos ingleses (Scriptorium de Canterbury?)
Entre 1077 y 1082
Bordado de lana sobre tela de lino
Musée de la Tapisserie de Bayeux, Bayeux (Normandía)

El Tapiz de Bayeux tiene el valor de una excepcional fuente documental sobre el modo de vida y costumbres, la arquitectura militar y civil, las artes bélicas, la navegación y la agricultura  de la sociedad normanda e inglesa de la Edad Media por la profusión de detalladas imágenes



Aunque se denomina Tapiz de Bayeux o Tapiz de la reina Matilde, por haberse mantenido en Francia la tradición de que fuera confeccionado personalmente por la esposa de Guillermo el Conquistador y sus sirvientas, estrictamente no responde a la técnica textil del tapiz elaborado manualmente en un telar, sino que está compuesto por 9 fragmentos de lino de diferente longitud —el mayor de 13,75 metros—, unidos mediante un ribeteado, sobre el que se han añadido escenas bordadas que siguen un dibujo ajustado a un plan director para narrar una historia completa, del mismo modo que las secuencias escultóricas colocadas en espiral en la Columna de Trajano de Roma, que puede considerarse como su precedente directo en el afán por plasmar en imágenes una importante gesta bélica.



El tejido de base es un paño fino de lino o lienzo, compuesto por 9 fragmentos de longitud variable, el mayor de 13,75 metros, unidos por ribeteado. El conjunto resultante tiene unas grandes dimensiones que le confieren una parte de su carácter excepcional: 68,8 metros de largo, 50 centímetros de altura media y un peso aproximado de 350 kilos. En la imagen aparecen tres de esos fragmentos
Los bordados sobre el lino crudo están realizados con dos técnicas: una sencilla para los pespuntes que siguen los contornos lineales de las figuras, inscripciones y separación de frisos, y otra más compleja para los rellenos de superficies mediante el punto de couchage (punto Bayeux), utilizándose hilos de lana en cuatro colores básicos —rojo, amarillo, verde y azul—  que llegan a adquirir hasta ocho tonalidades diferentes mediante la aplicación de tintes vegetales como la gualda, la purpurina y el índigo, originando con tan sencillos y sutiles elementos matices en relieve 


jueves, 5 de enero de 2017

LA OBRA MUSICAL DE LUIGI BOCCHERINI EN ESPAÑA


(Lucca, actual Italia, 1743 - Madrid, 1805) Compositor y violoncelista italiano. Dentro del período clásico, Luigi Boccherini es siempre el gran olvidado, a pesar de la estima que le profesaron músicos como Franz Joseph Haydn, quien reconocía su singular aportación al desarrollo de la música de cámara. Formado en su ciudad natal como violoncelista, instrumento poco considerado entonces, en 1768 se trasladó a París, donde recibió la oferta de entrar al servicio de la corte española como músico de cámara del infante don Luis.
Nuestro compositor decide irse a España de manera un tanto precipitada, quizá por haberse enamorado de la cantante Clementina Pelliccia (con la que terminaría casándose)
Luigi y Clementina aprovecharon la seguridad del nuevo empleo para casarse y residieron en el palacio de Boadilla del Monte, hasta 1776, al igual que las familias de los demás músicos de la orquesta del infante. El matrimonio tuvo seis hijos en los quince años de matrimonio (María Teresa, Mariana, Isabel, Luis Marcos, José Mariano y ?)


Boccherini joven, Tomado de un retrato anónimo y grabado para la Ilustración Musical Hispano Americana por A. Bros (nº 141, Barcelona, 30-XI-1893)


En primavera de 1768 Boccherini  y el violinista Filippo Manfredi emprendieron viaje a la corte de Madrid.
La corte española, de Carlos III en aquellos años,  no residia propiamente en Madrid, sino que se desplazaba por varios palaciós cercanos a la capital: El Pardo (desde el 10-enero), Aranjuez (primavera) , Madrid (27-junio), La Granja (27-julio), El escorial (10-octubre) y de nuevo en Madrid (5-diciembre).
 Desplazando un verdadero ejercito de servidumbre, auxiliares, cortesanos y diplomáticos. Los músicos de la Capilla Real, así como los del principe Carlos (IV) y los de los infantes Gabriel y Luis Antonio se trasladaban con toda la corte.



Retrato del rey Carlos III por Goya

Manfredi logró colocarse como violinista en la orquesta privada del infante Luis de Borbón, hermano de Carlos III y unos meses más tarde Boccherini, ya muy desanimado, hizo llegar al principe Carlos (IV) -mediante Manfredi- los Seis trios, op. 6 de 1769 para dos violines y un violonchelo (publicada posteriormente en 1771), sin ningún resultado.


Establecido en Madrid, prosiguió su labor creadora, dando a la imprenta algunas de sus obras más célebres, como las basadas en motivos españoles, y en especial el Quintettino Op. 30 n.º 6 «La musica notturna di Madrid» (1780) o el Quinteto de cuerda Op. 50 n.º 2 «Del Fandango» (1788).



 Infante Don Luis Antonio de Borbón, hermano de Carlos III



 Francisco de Goya y Lucientes retrato de María Teresa de Vallabriga a caballo

  El 27 de junio de 1776, el infante don Luis, al que su hermano Carlos III no le permitía casarse con ninguna princesa, para no poner en peligro la sucesión dinastica de su hijo Carlos (IV), se caso con María Teresa de Vallabriga. La boda se celebró en la capilla del palacio de los duques de Fernandina en Olías del Rey y para tal ocasión, Luigi escribió una bella Serenata en Re Mayor para dos violines, bajo, dos oboes y dos trompas francesas.
Al tratarse de un matrimonio morganático, ni la mujer del infante, ni los hijos que tuvieran podrían acercarse a menos de 18 leguas de la corte. El 3 de julio de 1776 la corte del infante, con los Boccherini, se instaló en Velada, mientras el rey les buscaba un emplazamiento más definitivo, lejos de la corte. 


La familia del Infante Don Luis Antonio de Borbón,

Este oleo  pintado por Goya tiene un significado, importante de reseñar:
Con respecto a la marcha de Manfredi de la corte del infante don Luis, ha surgido toda una leyenda, apoyada en el cuadro de Goya. La familia del infante don Luis y en el parecido del personaje de la derecha del cuadro con el existente de Manfredi en el Gabinetto Nazionale delle Stampe de Roma. Este personaje viste sus propias ropas y parece alejarse, en la penumbra, de don Luis y de los otros tres de la derecha, vestidos con la librea roja del servicio y que podrían ser Francisco Font, Boccherini y Font hijo (viola) (sic) . En la mesa, donde esta sentado el infante don Luis, hay unos naipes cuya disposición en la simbología del tarot significa traición. El cuadro expresaría la traición de Manfredi al dejar el cuarteto ideal del infante.


Palacio del Infante Luis Antonio en Boadilla del Monte (Madrid)

El palacio actual es el resultado de la transformación de otro anterior, denominado Palacio de las Dos Torres, construido en varias etapas por los señores de la villa, desde el siglo XVII, a quienes lo adquirió el Infante D. Luis de Borbón en 1761. El Infante encargó la transformación del palacio al arquitecto Ventura Rodríguez. El Palacio, recientemente restaurado, domina un recinto de forma rectangular que está formado por una sucesión de terrazas ajardinadas. La fuente de Ventura Rodríguez, el estanque y la noria completan el conjunto palatino.
Solía el infante pasar bastante tiempo con sus músicos de cámara, hablando de música y escuchando las nuevas obras producidas en Europa. Residía en su palacio de Boadilla del Monte y acompañaba frecuentemente a su hermano Carlos III cuando se trasladaba de corte, llevandose consigo a su pequeña orquesta.


A principios de 1777 partieron a Cadalso de los vidrios, donde se hospedaron en el palacio de Villena, pero los servidores del palacio trataron de modo altanero a los vecinos del pueblo y estos acabaron apedreando el palacio y forzando al infante a buscar un nuevo emplazamiento.


Palacio de la Mosquera o del Infante Don Luis en Arenas de San Pedro (Ávila)
En 1778 el infante fijó su residencia en Arenas de San Pedro, en el Palacio Viejo (casa de los Frías), ocupando su séquito (con los Boccherini) un buen número de casonas y corrales. Luigi continúo escribiendo Seis Cuartetos Op. 26 y, posiblemete a sugerencia de sus hermanos, escribió para su cuñado Onorato Viganò y su celebre familia de bailarines el ballet Céfalo y Procris, que representaron ese mismo año en Mestre.
Ese año de 1783 y al siguiente el gran pintor Goya paso varios meses en el palacio del Infante. El 17 de agosto de 1784, el infante nombra a Luigi su compositor de música, le asigna otros 12.000 reales y le otorga libertad para editar y vender sus obras
Desgraciadamente el 2 de abril de 1785 murió de repente, a causa de una apoplejía, su esposa Clementina y el 7 de agosto del mismo año lo hizo el infante don Luis. Luigi quedo desolado y con un incierto futuro. El rey Carlos III, atendiendo a los ruegos de su difunto hermano, dispuso que se pagasen los sueldos de los servidores del infante durante seis meses.

LOS QUINTETOS


Quintettino Op. 30 n.º 6 «La musica notturna di Madrid» (1780)
De 1780 son sus Quintetos Op. 30 con el celebre nº 6 de título La música nocturna de las calles de Madrid, en el cual se meclan los cantos sagrados del rosario a las danzas populares, desde el "Ave María della Parrochia" hasta la "Ritirata", las melodías cantadas en la vía pública, el rasgado de las guitarras y la retreta militar o "tempo di Marcia". 
Serenata de las calles de Madrid (en italiano, Musica notturna delle strade di Madrid) Op. 30 n.º 6 (G. 324), es un quintettino (quinteto) para instrumentos de cuerda compuesto alrededor de 1780 por Luigi Boccherini, compositor italiano al servicio de la Corte española desde 1761 hasta 1805. La obra describe las bulliciosas calles de la noche de Madrid


Fandango: El fandango es un aire popular bailable, ejecutado por una pareja, de movimiento vivo. El compás es ternario, los versos octosílabos y es  frecuente el empleo de castañuelas.
Esta obre es quizás la más famosa de los quintetos para guitarra sobre todo por la inclusión en su tercer movimiento de el "Fandango", en muchas versiones como la que podrán escuchar se agrega el uso de las castañuelas.


 Duquesa de Osuna por Francisco de Goya
En 1782,  ocurrieron  hechos que le marcarían el futuro: En primer lugar, conoció a la condesa de Benavente (duquesa de Osuna), dama extremadamente culta, inteligente, refinada y elegante, gran aficionada a la música (tenía en nómina a Haydn) y a las artes y que le causó tal impresión, que Luigi le dedico una de las sinfonías que compuso ese año 



En marzo de 1786, Luigi es nombrado director de la orquesta de María Josefa de la Soledad, condesa de Benavente y duquesa de Osuna. Que ya había acogido a Francisco de Goya y a otros protegidos del difunto infante. La condesa residía en el palacio "El Capricho", en la Alameda de Osuna, a escasos kilometros de Madrid, en el cual celebraba espectaculares fiestas, veladas literarias y reuniones musicales. 
En 1786, Luigi escribió para la condesa sus Seis Quintetos Op. 36 y la ópera La Clementina, cuyo libreto fue encargado por la condesa al gran poeta Ramón de la Cruz.


La Duquesa de Alba por Francisco de Goya
Existía por aquel entonces cierta rivalidad artistica entre la condesa de Benavente y la duquesa de Alba, a la que no fueron ajenas las orquestas de ambas damas. Nuevamente Bruneti, compositor de la duquesa de Alba y gran fama en España y Europa, volvía a rivalizar con Boccherini.


Minuetto
El compositor italiano Luigi Boccherini fue contratado para la Corte española por el infante Luis de Borbón y Farnesio, hermano del rey Carlos III de España. Por haberse casado el infante con María Teresa de Vallabriga, el rey Carlos exilió a éste de la Corte de Madrid al palacio de Arenas de San Pedro, provincia de Ávila. Boccherini se unió al exilio como cortesano de Luis Antonio y tuvo mucho tiempo para la composición, donde completó más de un centenar de piezas.

Aquí, en 1770, durante su primer año en Aranjuez, comenzó a componer sus conocidos quintetos para cuerdas, de los cuales el más famoso en la actualidad es el op. 13 Nro. 5, compuesto en 1771, que contiene como tercer movimiento el célebre minué, conocido popularmente como "el minué de Boccherini". Por esta brevísima y encantadora obra, pequeña en duración pero grande en inspiración, ya que es el perfecto ejemplo formal del minué clásico, su fama se difunde en todo el mundo,



Sinfonía "La Clementina"(1786)

Durante sus últimos años hubo de ver cómo su música y su persona caían en el olvido. Autor prolífico, se le deben un Stabat Mater (1781), 26 sinfonías, entre las que destaca la subtitulada La casa del diablo, 125 quintetos y 91 cuartetos.


Casa donde vivió Boccherini entre 1785 y 1787, en la plazuela de San Ginés, Madrid
 
Las dificultades económicas se incrementaron y la familia Boccherini tuvo que trasladarse a vivir a un sola habitación de un piso del nº 5 de la calle Jesús y María. Allí, según nos cuenta la pianista francesa Sophie Gail, Boccherini se había construido una pequeña plataforma a la cual se subía mediante una escalerilla y en la que había dispuesto una silla, una mesa y una vieja viola medio desencordada con la que poder continuar su trabajo.




Estatua de Boccherini en la ciudad de Lucca.
El 28 mayo de 1805, a consecuencia de una complicación pulmonar, murió Boccherini. El 29 se celebraron las honras funebres en la iglesia de San Justo en donde fue enterrado en una fosa común.
EN 1929 la ciudad de Lucca trasladó sus restos al panteón de sus hijos ilustres

Alfredo Boccherini, descendiente del Luigi, publicó en 1879 algunos apuntes biográficos del compositor y un importante catálogo de sus obras. De no haber sido por esto, la obra de Boccherini estaría hoy en día prácticamente desaparecida. Gracias a esto, hoy sabemos que Luigi Boccherini dio un impulso importante a la música de cámara, dejando, entre otras:
  • 124 quintetos de cuerda
  • 90 cuartetos de cuerda
  • 48 tríos
  • Más de 21 sonatas para violonchelo y bajo continuo
  • 28 sinfonías
  • 12 conciertos para chelo y orquesta, de los cuales merece especial atención el op. 34 en si bemol mayor, sin duda el más conocido e interpretado
  • La sinfonía La Clementina.
  • Su famosa Música nocturna de las calles de Madrid  (Quinteto para cuerda en do mayor , Op. 30)




http://www.biografiasyvidas.com/biografia/b/boccherini.htm

https://es.wikipedia.org/wiki/Luigi_Boccherini#Inicios

http://www.luigi-boccherini.org/biografia.php#4

Videos: youtube

lunes, 2 de enero de 2017

ICONOGRAFÍA DEL NIÑO JESÚS

La iconografía es la ciencia que estudia el origen y la formación de las imágenes, las relaciones de las mismas con lo alegórico y lo simbólico, así como sus respectivas identificaciones por medio de los atributos que casi siempre las acompañan.
Muy poco aportaron los Evangelios canónicos a la iconografía del Niño Jesús, como consecuencia de la restringida información y extrema parquedad con que en ellos se trata su infancia, evidenciando el escaso interés de los evangelistas por los primeros años de Jesucristo. Marcos y Juan no hacen alusión alguna, mientras Lucas y Mateo, aparte de las escasas noticias sobre el Nacimiento y las Adoraciones, tan sólo hacen algunas referencias breves e inconcretas sobre episodios de su niñez, entre ellos la Circuncisión, la Imposición de su Nombre, o su presencia entre los Doctores.
Es patente que desde tiempos muy antiguos los católicos hemos tenido mucha devoción al Divino Niño Jesús, y hemos honrado su santa infancia.
En la Antigüedad, el Arte Romano nos ha dejado muestras de representaciones de carácter religioso, en las que se puede apreciar cierta analogía con la forma de realizar posteriormente las imágenes del Niño Jesús, ya que en ambas se ve englobado el sentido del dominio universal. Podemos citar las figuras de dos infantes: uno de la familia del Emperador Trajano y el otro, del también Emperador, cuando niño, Marco Aurelio. Se les representa con el globo imperial en la mano, corona laureada y reclinados sobre troncos de palmera. Estas figuras se encuentran integradas en la colección Brummer, de Nueva York, y en la Galería Borghese, de Roma, respectivamente

Vamos a intentar  un sencillo acercamiento a los orígenes y tipología de las imágenes exentas del Divino Infante, haciendo especial hincapié en la tradición de su presencia casi constante, en nuestros conventos.





El culto al Niño Jesús es muy antiguo, uno de los ejemplos más arcaicos le encontramos en la iglesia de San maría de Aracoeli (Roma), que según la tradición, fue esculpido en un trozo de olivo del Huerto de Getsemaní, obra del siglo VII y se expone durante las fiestas navideñas en el Belén.



 Hacia el año 1200 San Francisco de Asís dispuso recordar con mucha solemnidad la Navidad haciendo un pesebre lo más parecido posible al de Belén y celebrando así entre pastores, ovejas, bueyes y asnos la misa de la medianoche, que se veneraba al Niño Jesús en la iglesia de Greccio, como uno de los ejemplos barrocos de la devoción a las imágenes infantiles del Señor.



Imagen de San Antonio con el Niño Jesús S.XIX

También, San Antonio de Padua fue un devoto tan entusiasta del Niño Jesús que según las imágenes que de él se conservan, mereció que el Divino Niño se le apareciera. La representación de Antonio de Padua en el arte pictórico o escultórico ha conocido una cierta evolución en algunos de los símbolos característicos. Antonio aparece en las primeras representaciones, además de vestido con el hábito franciscano (sayal y cíngulo que lo ciñe), con el libro de los Evangelios.


La imagen puede contener: botas


Los precedentes más directos les encontramos en el Renacimiento italiano, más concretamente durante el Quattrocento, a partir de las figuras infantiles de Andrea del Verrocchio (1435-1488), que recreó distintos tipos clásicos de amorcillos romanos (putti) para presidir algunas fuentes.


La imagen puede contener: una persona, interior


Francesco di Simone Ferrucci (1437-1493) también trabajaría en mármol algunas figuras de Jesús Infante con los atributos de la Pasión, siempre en un formato que apenas sobrepasa el medio metro de altura



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 Fue Desiderio da Setignano (1430-1464), formado en el círculo de Donatello, el pionero en elaborar una serie de imágenes del Niño Jesús en madera y mármol.


 LOS NIÑOS JESÚS DE MALINAS:
La producción italiana de figuras infantiles durante el siglo XV tuvo su contrapunto en la ciudad flamenca de Malinas, en cuyos talleres se comenzaron a elaborar unos modelos inconfundibles en madera en torno a los 30 cm



Niño Jesus de la escuela de Malinas, s.XVI, perteneciente al convento de Santa Isabel de Toledo.,llamado el "risitas"
Con una anatomía esquemática de anchas caderas, brazos en actitud de bendecir, rostros sonrientes, ojos rasgados y cabellos rubios y rizados. estas figuras tuvieron una gran difusión -sobre todo para la devoción particular- llegando muchas de ellas a España.



 Niño Jesús de la Bola Escuela de Malinas S.XVI Escultura en marfil tallado y dorado

Será el siglo XVI el que contemple esencialmente la aparición de la iconografía y se continúe con gran auge durante los siglos siguientes.  


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Niño Jesús del Sagrario de Juan Martínez Montañés(1606)
Se encuentra en la Capilla del Sagrario,adosada a la Catedral Hispalense , con especial protagonismo en los desfiles del Corpus.
El gran imaginero que tantas imágenes realizó, dentro de la Escuela Sevillana, hizo varios Niños Jesus, llamados "Montesinos" siendo el que aparece en la imagen, el mas famoso.

En el Renacimiento, cuando en Italia, Flandes y España comenzaron a crearlo como estatua exenta para ponerlo en el foco de la devoción religiosa. Durante el manierismo, en Sevilla se creó lo que podemos llamar el prototipo del Niño Jesús como escultura exenta destinada al culto, un paradigma muchas veces copiado (sin lograr del todo su calidad expresiva) y “exportado” a muchas regiones del Imperio Español. Se trata de una magnífica obra de Juan Martínez Montañés quien esculpió su famoso Niño Jesús de madera de cedro en el año 1606 o 1607. Hoy se encuentra en la Iglesia del sagrario al lado de la Catedral sevillana.


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Niño Jesús del Sagrario de Martinez Montañés vestido como Niño Eucarístico, que portando un cáliz y una hostia está concebido para presidir las celebraciones del Corpus.
El célebre Niño Jesús que realizara en madera Juan Martínez Montañés en 1606 para la Hermandad Sacramental del Sagrario de Sevilla, la imagen barroca infantil más bella de cuantas se hicieron en Andalucía y la más airosa de España, una auténtica joya de la imaginería a pesar de su aparente simplicidad.



El Niño Jesús entregando atributos de la Pasión a Santa Teresa de Jesús y a San Juan de la Cruz 1726  Es un cuadro muy raro, representa al Niño Jesús entregando signos de su pasión a santa Teresa de Jesús y a san Juan de la Cruz. El niño lleva puesto un vestido de tul transparente con bordados, que deja ver todo su cuerpecito  Modernamente los santos que más contribuyeron a difundir la devoción al Niño de Belén fueron Santa Teresa y San Juan de la Cruz.   

Santa Teresa de Jesús le tenía un amor tan grande al Divino Niño que un día al subir una escalera obtuvo tener una visión en la que contemplaba al Niño Jesús tal cual había sido en la tierra. En recuerdo de esta visión la santa llevó siempre en sus viajes una estatua del Divino Niño, y en cada casa de su comunidad mandó tener y honrar una bella imagen del Niño Jesús que casi siempre ella misma dejaba de regalo al despedirse.


 Asi en museos carmelitas los Niños Jesús, cada uno bautizado con un apodo acorde con su iconografía o alguna de sus características, han sido vestidos de blanco, como se venía haciendo con motivo de la Pascua en los conventos del Carmelo Descalzo desde que fundara la orden Santa Teresa de Jesús. (Museo del Convento del Santo Angel de Sevilla)

LOS NIÑOS JESÚS CONVENTUALES:

La presencia de pequeñas esculturas representando al Niño Jesús en las clausuras femeninas es un fenómeno extendido y en el que muchas veces se ha reparado, desde el punto de vista de la investigación, la devoción y la religiosidad popular. Acompañando el ajuar de las profesas, las representaciones del Niño Jesús servían de entretenimiento devoto y la posibilidad de modificar su ornamento y de trasformar su aspecto, suponían una agradable distracción.


NIÑOS PASIONARIOS:

La representación del Niño dormido responde al modelo de los Niños
de Pasión que vincula la imagen infantil de Cristo con su futura muerte en
la cruz, hecho al que alude la corona de espinas que esta imagen lleva a
modo de collar. A pesar de centrarse en el pasaje más dramático de su vida,
el semblante del Niño trasmite serenidad, fruto del convencimiento de
alcanzar la redención de todos los hombres a través de su Pasión de la que,finalmente, saldría victorioso.


Niño pasionario-Convento de las Carmelitas de San José Toledo
Niños Jesús de Pasión. Esta iconografía procede de las palabras de Santo Tomás: “Que en el momento de su concepción, el primer pensamiento de Cristo fue para su Cruz”. Es evidente que en el Medioevo se utilizaron los instrumentos de la Pasión, dominaban en la liturgia de las vísperas de la Semana de Pasión, en el canto del himno “Vexilla Regis” y encabezaban las procesiones del Jueves Santo. Será en el siglo XVI cuando se una la Infancia de Cristo con la Pasión, siendo los Jesuitas sus mayores propagadores, apareciendo con frecuencia
El Niño Nazareno se representa vestido con túnica larga, fundamentalmente de color carmesí o morado, muchas de ellas de cola, que arrastra por el suelo en señal de dolor por los sufrimientos



Cristo Niño jugaba en su casa de Nazaret tejiendo la corona de espinas, y se pinchaba en el dedo, del cual brotaba una gota de sangre, Como podemos observar en el Niño Jesús del Corazón



Debemos tener en cuenta que las religiosas del convento han cambiado en numerosas ocasiones sus vestimentas, por eso no todos los Niños de Pasión son Nazarenos, aunque sí todos los Nazarenos lo son de Pasión.
La túnica arrastra por el suelo en señal de dolor por los sufrimientos. Sostiene una cruz de mayor tamaño revelando de este modo la aceptación de la Cruz a través de su unión al madero del suplicio.

 

Niño Pasionario S.XVIII


 

 Niño Jesús Pasionario S.XVIII



No suelen presentar nimbo ni potencias, aunque por el contrario hay algunos que coronan su cabeza con lacerantes espinas. El Niño meditabundo, a veces con sus mejillas llenas de lágrimas y otras con sus ojos llorosos, pero generalmente melancólicos, presiente y reflexiona sobre su trágico destino.
 Ordinariamente se presentan de pie aunque también pueden aparecer sentados sobre riscos de piedra o nobles sillones tallados, recostados, e incluso de rodillas.


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Niño Jesús del Convento del Carmen de Jeréz (Cadiz)
Otro de los modelos más significativos, y al que sencillamente denominaremos como Niño con los atributos de la Pasión, consiste precisamente en esto, una imagen de Jesús Niño a la que se complementa con atributos o elementos, habitualmente de reducido tamaño, identificables con la vía dolorosa.



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Niño Jesús atado a la columna, es una representación poco usual como subtipo del Niño Pasionario.